No se busca tanto enriquecernos con sus palabras, su vida, sino, para algunos, enriquecerse a costa de su historia y nombre. Pero, ahí, está su personalidad tan singular, asombrosa, original, desconcertante, que reclama una consideración seria y absoluta, una investigación de unos hechos que dieron origen al movimiento cristiano y la continuación de la experiencia cristiana a lo largo de los siglos.
Y cuando hoy en día se ataca la figura de Jesús de todos los lados del mundo, bajo sospecha de descifrar lo indescifrable, cabe reseñar las palabras de Renán, en su reconocida “Vida de Jesús”: “Jesús fue el genio religioso más grande que ha existido. Su belleza es eterna y su reino nunca tendrá fin. En todos los aspectos, Jesús es único y no hay nada que pueda compararse con Él. Toda la historia es incomprensible sin Cristo”.
¿Quién es Jesús? Lo más importante es saber que Jesús es el único que puede resolver el mayor problema de nuestra vida, nuestra culpa ante Dios. Jesús murió por nuestra deuda, la pagó al morir. “Justificados pues por la fe, tenemos paz para con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 5:!).
Jesús es la única solución verdadera y satisfactoria a todos los dilemas de la persona moderna. Jesús dice: “Yo soy el Camino, y la Verdad, y la Vida; nadie viene al Padre, sino por mí”. (Juan 14:6). El dijo: “Sígueme”; no meramente: sigue una serie de principios, una forma de vida; sino ríndete a mí, entra en una comunión viviente conmigo, busca mis caminos y resultarán ser el Camino, “porque Yo soy el Camino”.
Hay uno solo que puede salvarnos. Por nosotros mismos no podemos llegar a Dios. Dios es su gran amor, vino a nosotros en la persona de Jesús, que vino al mundo para que los seres humanos tengamos paz con Dios y vida eterna.
Don Ricardo Souto Copeiro, Pastor de la Iglesia.