Durante las casi seis décadas de existencia de la 1ª Iglesia Evangélica Bautista de Santa Cruz de Tenerife la música siempre ha tenido una presencia importante en el desarrollo de los cultos y de las distintas actividades llevadas a cabo. Nuestra iglesia es una congregación a la que le gusta cantar y que se agrada en alabar a Dios a través de la música por entender que con ello se enriquece nuestra adoración y se edifica nuestra vida espiritual.
En ese sentido, a lo largo de todo este tiempo siempre hemos podido contar con algún miembro capacitado para atender con rigor el ministerio musical. De hecho lo normal ha sido, y sigue siendo, poder disponer de varias personas que han participado simultáneamente en el ministerio haciendo uso de diversidad de capacidades y talentos vocales e instrumentales.
En cuanto a la música interpretada, en nuestra iglesia nunca han faltado los himnos. Eso es así porque somos conscientes de que más allá de las modas y los modos en la alabanza, el pueblo evangélico dispone de una rica herencia en himnos que de ninguna manera debe ser desaprovechada. Para acompañarlos y guiar a la congregación en su canto han sido diversos instrumentos de teclado (armonio, órgano y piano eléctrico) los que han jugado un papel esencial en todo este tiempo.
Junto a ellos gradualmente fueron ganando presencia los coritos, género que debido a su menor tamaño y versatilidad ha demostrado ser muy útil no sólo en los cultos, sino también en los programas de la Unión de Jóvenes, campamentos y retiros, excursiones, etc. A eso ha contribuido, sin duda, la propia manejabilidad del instrumento que desde siempre ha sido el más usado en su interpretación: la guitarra.
Pero el que los instrumentos de teclado y la guitarra sean los instrumentos que mayor servicio han prestado en nuestra congregación, no significa que a su lado no hayan estado presentes, según la disponibilidad de cada momento, otros muchos instrumentos que también han contribuido a la alabanza con su timbre y sus capacidades particulares. La lista es amplia: violines, violoncellos, flautas, saxofones, trompetas y cornetas, guitarras y bajos eléctricos, así como una amplia variedad de instrumentos de percusión, incluyendo la batería eléctrica.
Asimismo, y junto a la primacía indiscutible del canto congregacional, a lo largo de todos estos años también se han ido sucediendo y simultaneando gran variedad de agrupaciones y modalidades de canto e interpretación instrumental: solos, cuartetos y quintetos vocales; grupos y coros; dúos y conjuntos instrumentales; y así un largo etcétera.
Y es que la música, en sus diversas formas y estilos, usada de forma adecuada es un medio maravilloso para la edificación de los creyentes y para el testimonio al resto de las personas. Hacemos nuestras las palabras del apóstol Pablo: “cantando con gracia en nuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales” (Colosenses 3:16b), “cantando con el espíritu pero cantando también con el entendimiento” (1ª Corintios 14:15b).